Para poner las cosas en contexto, contarte que nací en Uruguay,
un país donde te ofrecen viajes para ir a conocer la nieve.

Actualmente vivo en Río Cuarto, Argentina.
Una ciudad que tampoco es conocida por sus grandes nevadas.
(según los que saben, nieva cada 14 años)

Imagina mi sorpresa, cuando al abrir la ventana del cuarto
me encuentro con "algo blanco" que cubre todo el patio.

¿Será aguanieve?
lo más parecido que he visto en uruguay.

Capaz era demasiado temprano, aún no lograba despertar del todo
y por es no me lo terminaba de creer

- Amoor!! Nieve!! -
Fue el grito de mi pareja y la sentencia a toda duda.

No caía del asombro.

Mezcla de ilusión, de alegría, de entusiasmo..
Todo blanco.. todo nuevo.. todo frío..

Que lindo mirarlo desde la ventana, calentito..
pero.. tengo que salir.. tengo que tocarla..

Me abrigue con tooodo el abrigo que tenía,
que por supuesto no era apto para nieve.

Me atreví y salí al patio..
ya era una experiencia asombrosa..
todavía faltaba algo más.

- Amor, tenemos que ir a la plaza! -
fue la invitación insistente de mi pareja.

Tuve que vencer la resistencia de estar calentito en casa..
El caso es que allá fuimos.

Además de encontrarnos con un paisaje blanco mágico,
comenzaron a caer copos de nieve más grande
convirtiendo la mañana en algo inolvidable.

Para hacerla corta..
Esa mañana volví a casa tiritando de frío,
los pies mojados, las manos congeladas..

En palabras de un amigo..
"me tomo un rato creer que existe la circulación sanguínea en pies y manos"

Todo eso no se iguala con la sensación de felicidad.
Volvía a sentir la alegría de un niño que entiende de milagros.

Pero nada de esto hubiera pasado,
de no haber salido de la comodidad de mi casa.

Es muy común que pidamos milagros,
y cuando se manifiestan frente nuestro no hacemos nada.

Nos quedamos sin reacción..

Sobre esto y más te comparto en el taller
"La Frecuencia del Milagro"

Para la tarde ya todo había pasado..
el patio, poco a poco, volvía a recobrar su color habitual.

Fue un instante mágico..

La nieve ha sido una experiencia mágica en mi vida y me llena de alegría haber vibrado en la frecuencia que me permitió disfrutarlo.

Nos vemos en el camino